
El Origen de la Katana
Las raíces hay que buscarlas lógicamente en las primeras espadas. En el caso de Japón, las primeras de las que se tiene noticia fiable fueron un regalo realizado desde China a la reina Himeko durante la dinastía Wei en el año 240 A.C. posteriormente, las espadas se importaban desde la cercana China.
Se sabe a ciencia cierta que empezaron a forjarse espadas de acero en Japón en el siglo V. Posiblemente el método de forja provino de China o de Corea. Los detalles no se conocen.
En aquella época, las luchas se realizaban normalmente a pie, y las espadas eran rectas y con un solo filo. Las llamadas chokuto. Posteriormente se desarrolló un método propio para endurecer ese acero.
Con el tiempo, el estilo de lucha paso también al uso de la caballería. Para ese fin se desarrollaron en el siglo VIII unas espadas más largas y con una ligera curvatura que facilitara su uso. Estas espadas se denominaron tachi, nombre que conservan aun hoy en día. Las espadas del mismo estilo pero más cortas, a mitad camino entre el tachi y el chokuto se multiplicaron, apareciendo algunas como la kogarasumaru o la kenukigatatachi.
En la era Heian (794-1184) se desarrollaron nuevas técnicas de forja que daban unas espadas con un exterior sumamente duro y un interior más blando. También en esta época se inició la costumbre por parte de los artesanos de firmar sus obras. La primera espada firmada de la que se tiene noticia es un tachi realizado por Sanjo Munechika. También se empezó a incluir la fecha de fabricación, lo que ayudo mucho a los historiadores. La primera espada con fecha data del 1159.
En la Era Kamakura (1184-1333), Minamoto trasladó la capital de Kyoto a Kamakura. En esa época fue cuando aparece uno de los grandes maestros de la forja. El famoso Masamune. Un maestro del estilo soshu. Las espadas se hacen más llamativas y más anchas.
En la era Nanpokucho (1334-1393) los samuráis comienzan una rebelión contra el shogunato con la ayuda del emperador. El soldado de a pie vuelve a tener importancia y se desarrolla para él una espada de entre 1.20 y 1.50 metros para su uso a dos manos denominada odachi Esta espada recorta posteriormente su longitud y pasa a denominarse Katana
A partir de ahí, la katana sufre muchas variaciones con el paso de los años, pero conserva su carácter de arma corta de un solo filo, pensada para cortar con ella desde abajo hacia arriba al desenvainarla.
Con la llegada de la era Meiji, a partir del 1868 los samurai quedan despojados de su privilegio de portar armas. Luego con la militarización del país se llegaron incluso a producir industrialmente, pero en general la tradición estuvo a punto de desaparecer, más aún cuando a partir de su derrota en la segunda guerra mundial se les prohibió expresamente la fabricación de espadas, sin contar el expolio de más de 400.000 espadas que fueron llevadas a los USA.
Afortunadamente, en 1953 se legalizó de nuevo la producción. Esta pudo retomarse con la ayuda de algunos ancianos artesanos que pasaron los métodos y secretos de su creación a nuevos herreros, y hoy en día quedan todavía unos 250 maestros que siguen creando objetos que son mucho más que simples espadas. Son auténticos objetos de arte. No en vano muchos de esos herreros recibieron el título de “tesoros vivientes”
El proceso de creación de cualquier espada, no solo de la katana es mucho más complejo de lo que parece a simple vista.
Para empezar, el acero puede ser muy duro, pero también puede quebrarse con facilidad. Una espada destinada a cortar debe de tener unas características muy especiales y diferentes de otro tipo de espadas como las que golpean y cortan por su propio peso.
El acero para una katana proviene del propio país. Concretamente de una arena de hierro oxidado denominada satetsu. Para crear el acero se debe extraer el oxigeno de esa arena e introducir carbono en la misma. El proceso se realiza mediante una fundición a baja temperatura realizada en unos hornos tradicionales llamados tatara (os puede sonar el nombre de la fundición que aparece en La Princesa Mononoke. De este proceso se obtienen unas placas de acero en bruto llamadas tamahagane, que son posteriormente modeladas a golpes en barras y troceadas en trozos de entre 2 y 3.5 kilos. Entonces también se clasifican por calidades según el color, que depende de las impurezas que contenga ese acero en bruto.
De cada fragmento puede surgir una espada, ya que cerca de la mitad de ese peso se perderá durante el proceso de fabricación.
Cada fragmento es envuelto en papel de arroz y cubierto con arcilla y paja de arroz quemada. Entonces es calentado y golpeado hasta mezclarlo todo. Cada pieza es entonces calentada y golpeada repetidamente para darle forma, eliminar impurezas, burbujas de aire y cualquier elemento que pueda comprometer su fortaleza. También en este proceso es cuando aparece el dibujo que aparece en la superficie de la espada. Un dibujo granulado denominado hadame.
Este dibujo depende de la dirección de los golpes realizados para darle forma, ya sea longitudinales, transversales o combinación de ambos. Los herreros experimentados aprovechan para combinar ambas técnicas y producir patrones de grano característicos.
Existen varias escuelas a la hora de realizar una katana, dependiendo de cuantas piezas se unan durante este proceso para crear la katana. Esto permite que partes de diferentes durezas se combinen para su creación, llegando incluso a crearse espadas de entre 2 hasta 5 piezas diferentes (el núcleo, los dos lados, el filo y la parte posterior de la espada).
El proceso requiere una gran maestría por parte del forjador. Cualquier imperfección, grieta o mal ajuste entre las diferentes partes de la espada dará como resultado un arma frágil. Cada parte puede llegar a forjarse entre 10 y 18 veces dependiendo de su destino, y como no… cada una tiene su propio nombre (en aras del resumen no daré todos los detalles).
Cuando todas las partes han sido unidas, se da la forma final a la espada. En una sucesión precisa y exacta se terminan las diferentes partes de la misma con una sucesión de planos y filos.
Pero no hemos terminado. La espada tiene ya su forma, pero ahora hay que endurecerla.
Para ello se cubrirá de una pasta realizada a base de cenizas en polvo, arcilla y arenisca machacada. Esta se aplica sobre la espada de una forma determinada. Mas sobre el filo y menos sobre su parte trasera (el filo debe de endurecerse mas) y se le somete al calor repetidas veces. Esto hace que el acero forme capas, y crea también el dibujo ondulado característico del filo, con las variantes aplicadas por cada escuela o maestro. La aplicación de calor también hace que la espada se curve ligeramente ya que este se aplica en mayor grado sobre un extremo de la misma. El artesano debe de anticipar ese efecto para tener una espada con la forma deseada.
Finalmente la espada se pule y afila, y se monta con sus diferentes accesorios como la guarda, el mango, etc.… también se fecha y firma.
Cada parte de este proceso, crea un dibujo, patrón o forma específica. El estudio de las diferentes variantes permite a los entendidos identificar con cierta precisión, desde la fecha en que fue creada, bajo qué escuela e incluso quien la creo en algunos casos.

Origen del Bong
El Bong como ya es sabido es un palo de madera y por su simple naturaleza fue la primera de las armas que integran actualmente su forma de practica en los distintos estilos de artes marciales. Como todas las demás armas el Bong es originario de Okinawa donde su empleo se extendió rápidamente, a la par, sus técnicas iban sucediéndose y perfeccionándose.
Todas las armas eran originalmente útiles de labranza que los agricultores utilizaban en sus faenas diarias y cuyo manejo como tales armas fueron aprendiendo para defenderse de los invasores, haciendo así diversas técnicas que se han conservado hasta nuestros días.
En cambio Bong, como palo simplemente, lo usaban los monjes, los peregrinos y casi todos los caminantes.
El Bong tiene una longitud de 1,80m y existe una variedad un poco más corta que mide 1,20m y que antes de la segunda guerra mundial utilizaba la policía japonesa, en la actualidad lo usan algunas brigadas especiales de los Estados Unidos.
El Bong suele ser de roble o una madera muy dura que se llama loquat. Hoy la práctica con el Bong se considera beneficiosa, ya que es un ejercicio físico muy sano gracias a los cuales el cuerpo adquiere elasticidad, fortaleza y resistencia.
La utilización del bong sigue principios circulares, los golpes y puntazos son ataques lineales o angulares.
Es muy importante durante la práctica del Bong realizar algunos ejercicios de precalentamiento que pueden ser distintos tipos de ataques y defensas.